Tiempo de lectura: 9 minutos | Actualizado: Mayo 2026 | Categoría: Running · Sostenibilidad · Eventos
Cero Residuos Imagina 40.000 corredores cruzando Bogotá en la Media Maratón de julio. Cada uno consume, en promedio, 3–4 vasos de agua en los puestos de avituallamiento, 1–2 sachets de gel energético y recibe una bolsa de kit con plástico, espuma y materiales de un solo uso. Multiplica eso por 40.000.
El resultado es una montaña de residuos que muy pocos ven porque cuando los corredores cruzan la meta y van a celebrar, los equipos de limpieza ya están trabajando para hacerla desaparecer.
El problema no es invisible para quienes trabajan en gestión ambiental. La imagen más reveladora es la de las calles a la altura de los puestos de hidratación en una carrera promedio: botellas plásticas con agua a medio tomar, vasos, sachets pequeños de geles, basura que termina en la vía pública sin pensarlo dos veces; al problema del plástico descartado y el agua derrochada se suman también las cáscaras de banano que los atletas comen para reponer energía.
Pero algo está cambiando. En 2026, los maratones más importantes del mundo están adoptando modelos de gestión de residuos que van mucho más allá del reciclaje simbólico. Y en Colombia, la pregunta ya no es si las carreras deben ser más sostenibles, sino cómo y cuándo.
El impacto ambiental real de una carrera de running
Antes de hablar de soluciones, hay que entender el problema con números reales.
En el Maratón de Valencia 2025, con más de 30.000 finishers, se recuperaron 9.900 kilogramos de residuos de plástico y 4.700 de papel y cartón: más de 14 toneladas de residuos en un solo día. Y eso es considerando que Valencia tiene uno de los sistemas de gestión de residuos en carreras más avanzados de Europa.
Una carrera de running genera residuos en tres frentes que raramente se abordan de forma integrada:
Durante la carrera: vasos de agua en puestos de avituallamiento (el mayor volumen), sachets de geles y bebidas isotónicas, envoltorios de barritas energéticas, bolsas de plátano y otras frutas.
La gran mayoría de estos residuos terminan en el suelo o en bolsas de basura indiferenciadas porque los corredores no pueden detenerse a separar.
En la zona de salida y meta: ropa de abrigo que los corredores descartan en la salida (termales, guantes, gorros), bolsas de plástico del kit del corredor, envases de los productos de los patrocinadores, material de señalización y vallas de un solo uso.
Antes y después del evento: el impacto logístico de transportar a decenas de miles de corredores desde sus ciudades de origen, la huella de carbono de los viajes de los corredores internacionales, los residuos de las ferias del corredor previas al evento.
En Colombia, donde el sistema de gestión de residuos urbano en muchas ciudades sigue siendo desafiante, este impacto es especialmente relevante.
El Maratón de Bogotá, la Media Maratón de Bogotá, el Maratón de Medellín y el Maratón del Valle de Cali son eventos que concentran decenas de miles de personas en pocas horas y generan un volumen de residuos proporcional.
Las innovaciones que están cambiando las carreras en 2026
1. Los sachets comestibles: el fin de los geles de plástico
La innovación más disruptiva en la hidratación de carreras en los últimos años viene de una empresa de Londres. Notpla es una compañía de Reino Unido pionera en packaging comestible que implementó un sachet con esta característica en el Maratón de Londres y muchas otras carreras.
Los sachets de Notpla están fabricados con algas marinas y plantas: son 100% compostables en pocas semanas en condiciones naturales (no requieren instalación industrial de compostaje), no dejan microplásticos y son completamente seguros para el consumo humano.
En el Maratón de Londres, más de un millón de unidades se distribuyeron a los corredores en los puestos de avituallamiento, sustituyendo por completo los vasos y botellas de plástico en varios puntos de la carrera.
El modelo está llegando a América Latina: ya hay carreras en México, Argentina y Brasil que lo han incorporado de forma piloto. En Colombia, el potencial de adopción es alto dado el compromiso de eventos como la Chicamocha Canyon Race con la comunidad local y el entorno natural.
2. Vasos reutilizables con circuito de recogida
Una empresa de Florida ofrece vasos plásticos reutilizables que se recolectan, se sanitizan profesionalmente y vuelven a usarse; la creadora de esta idea, Kristina Smithe, transformó en 2019 la frustración que le generaba ver tanto desperdicio en los maratones en una opción sustentable.
El sistema funciona así: los corredores reciben un vaso de material duro y reutilizable en la salida. En cada puesto de avituallamiento lo llenan con agua o bebida isotónica y lo depositan en contenedores específicos para recogida. Al final de la carrera, los vasos se limpian, se sanitizan y se guardan para el siguiente evento. El costo inicial es más alto que el vaso de papel o plástico desechable, pero el costo por uso disminuye con cada edición.
La Maratón de Barcelona implementó un modelo similar con Aigües de Barcelona, que proveyó toda la infraestructura de puntos de hidratación con vasos compostables; el objetivo fue conseguir que se reduzcan los residuos generados en un gran acontecimiento deportivo.
3. Mochilas de hidratación: el corredor como parte de la solución
Otra forma de encarar las carreras es tener una mochila de hidratación; es más común verlas en trail running, pero ¿por qué no popularizarlas en las carreras de calle?
Esta es la solución más radical pero también la más eficaz: eliminar completamente los puestos de vasos de un solo uso exigiendo a los corredores que lleven su propia hidratación.
Es el modelo estándar en trail running de larga distancia (en la Chicamocha Canyon Race de 165 km, la mochila de hidratación es obligatoria) y comienza a aparecer en carreras de calle de distancias medias.
La resistencia a este modelo en carreras masivas de asfalto es cultural: muchos corredores esperan los puestos de avituallamiento como parte de la experiencia.
Pero en los segmentos más comprometidos de la comunidad runner —especialmente la generación de corredores menores de 35 años en Colombia— la aceptación crece año a año.
4. Sistemas de separación en origen: el modelo de referencia
En el Maratón de Madrid, el día de la prueba se instalaron contenedores de reciclaje específicos en todos los avituallamientos y en el área de meta: contenedores amarillos para envases de plástico, latas y briks; azules para envases de cartón y papel; y marrones para los desechos orgánicos; como resultado se recogieron 7,2 toneladas de envases de plástico y 1,2 toneladas de cartón y papel.
La clave del modelo de Madrid fue la educación previa: en la feria del corredor anterior al evento, voluntarios de Ecoembes orientaban a los atletas sobre cómo y dónde depositar cada tipo de residuo durante la carrera. El resultado fue que los corredores llegaron al día de la prueba sabiendo exactamente qué hacer.
5. Gestión de ropa solidaria en la salida
El Maratón de Valencia recoge la ropa de abrigo que los corredores dejan en la salida gracias a la colaboración con La Casa Grande, para darle una segunda vida; en 2023 se recogieron 2.167 kilogramos de ropa solidaria y material deportivo que se entregan a personas que lo necesitan, se venden de segunda mano o se reciclan.
En una carrera colombiana de invierno (o en la madrugada fría de la Media Maratón de Bogotá de julio, cuando la temperatura en la salida puede estar en 8–10°C), los corredores suelen llevar ropa vieja que descartan en la salida.
Este flujo de residuos textiles puede convertirse en una donación masiva si hay infraestructura y comunicación previa.
El caso de referencia en 2026: Maratón de Valencia y World Athletics
El Maratón de Valencia es el benchmark internacional más completo de sostenibilidad en carreras de running en 2026. En 2024 fue reconocido por la World Athletics con el «Estándar por un Mundo Mejor», una certificación de sostenibilidad y responsabilidad social para las organizaciones, eventos y federaciones del atletismo mundial.
Sus logros en sostenibilidad incluyen el proyecto Bottle to Bottle con Coca-Cola y Ecoembes —donde los envases de plástico de la carrera se convierten en botellas nuevas con material reciclado—, trofeos elaborados con materiales sostenibles, bolsas de plástico sustituidas por gymsaks de material textil reutilizable y un centenar de voluntarios que informan a los corredores sobre reciclaje y reducción de residuos durante las ferias del corredor.
El caso de Valencia demuestra que la sostenibilidad en carreras masivas no es una cuestión de recursos económicos sino de diseño del sistema y voluntad organizacional. Un evento de 30.000 personas puede gestionar 14 toneladas de residuos de forma responsable si hay un plan, infraestructura y comunicación.
Colombia: dónde estamos y a dónde vamos
Lo que ya existe: la Carrera Verde Colombia
El antecedente más relevante en Colombia es la Carrera Verde Colombia, en su XI edición en 2026, organizada por la Fundación Natura con el objetivo de restaurar un bosque nativo gracias a los aliados y corredores.
La Carrera Verde no es solo una carrera con conciencia ambiental de branding: cada inscripción financia directamente acciones de restauración ecológica. Es el modelo de carrera donde el evento deportivo es el vehículo de la acción ambiental, no al revés.
En 2026, se realizó el 19 de abril en varias ciudades de Colombia y es posiblemente la carrera con mayor coherencia entre discurso y práctica ambiental del calendario colombiano.
Los retos específicos del running colombiano
Implementar modelos de gestión de residuos en carreras colombianas enfrenta retos específicos que no existen en los maratones europeos:
Sistema de separación en origen: en Colombia, la cultura de separación de residuos en la fuente está en proceso de consolidación. Muchos corredores no están familiarizados con la clasificación de materiales, lo que hace más difícil implementar sistemas de separación de colores como el de Madrid.
Infraestructura de reciclaje y compostaje: los sachets comestibles de Notpla o los vasos compostables de almidón de maíz requieren condiciones específicas de compostaje para degradarse correctamente.
En Colombia, la infraestructura de compostaje industrial en las grandes ciudades está en desarrollo, lo que limita la efectividad real de estos materiales.
Patrocinio y modelo económico: los sistemas sostenibles de avituallamiento (vasos reutilizables, sachets comestibles) tienen un costo inicial mayor que los vasos de plástico desechables.
Sin patrocinadores que asuman parte de ese costo o sin un modelo de inscripción que lo incorpore, la implementación es difícil para organizadores de menor escala.
Comunicación previa: la educación del corredor es el factor más crítico. Sin briefing previo claro sobre qué hacer con los residuos durante la carrera, incluso los sistemas mejor diseñados fracasan.
Lo que puede hacer el corredor colombiano hoy
La sostenibilidad de una carrera no es responsabilidad exclusiva de los organizadores. Los corredores tienen un papel concreto:
Llevar tu propia hidratación: la mochila de hidratación en carreras de 21K o más elimina tu dependencia de los vasos desechables. Cada corredor que la lleva reduce la demanda de vaso en cada puesto que pasa.
Rechazar el material de un solo uso en el kit: muchos organizadores ofrecen opciones de kit reducido o digital. Elegir el dorsal digital y rechazar la camiseta técnica de un solo uso (que muchos nunca usan) reduce la huella del evento sin sacrificar nada esencial.
Exigir información sobre gestión de residuos: preguntarle al organizador qué hacen con los residuos de la carrera, si tienen plan de separación y cómo se gestiona el plástico del avituallamiento. La demanda de los corredores es el principal motor de cambio en el sector.
Participar en limpiezas post-carrera: algunas comunidades de running en Bogotá y Medellín organizan plogging —correr mientras recogen basura— como actividad regular. La Media Maratón de Bogotá tiene iniciativas de voluntariado ambiental en las semanas previas y posteriores al evento.
Elegir organizadores comprometidos: el Medio Maratón Claro 2026 en República Dominicana, por ejemplo, recuperó 18.194 botellas plásticas para reciclaje, logró evitar la emisión de 1.245 kilogramos de CO₂e y un ahorro estimado de 15.000 litros de agua, con más de 70 contenedores desplegados y 52 voluntarios en los puntos de hidratación.
Ese nivel de compromiso y transparencia en los datos debería ser el estándar que los corredores exijan a los eventos en los que participan.
El futuro del running sostenible en Colombia: 5 propuestas concretas
Basándose en los modelos que funcionan en Europa y en las experiencias de la región, estas son las cinco iniciativas con mayor potencial de implementación en el calendario colombiano en los próximos años:
1. Alianza con organizaciones de reciclaje local: en Bogotá, organizaciones como Recycla Colombia y la Red de Recicladores tienen la capacidad logística para gestionar los residuos de una carrera masiva.
La alianza entre organizadores de eventos y estas redes tiene un doble beneficio: gestión de residuos eficiente e impacto social en la economía del reciclaje.
2. Avituallamiento con puntos de autoabastecimiento: en lugar de vasos que el organizador proporciona, puntos donde el corredor llena su propia botella o mochila con agua del grifo o fuentes controladas. Ya existe en algunas carreras de trail colombianas y puede implementarse en distancias largas de asfalto.
3. Kit del corredor 100% digital o reutilizable: dorsal digital (escaneado por chip), bolsa de tela reutilizable en lugar de bolsa plástica, camiseta de calidad que se use realmente. El Maratón de Ámsterdam ya ofrece la opción de no recibir camiseta a cambio de una donación a causas ambientales.
4. Compensación de huella de carbono de los traslados: la Media Maratón de Bogotá recibe corredores de todo el país. La huella de carbono de los desplazamientos en avión o bus es la mayor del evento. Ofrecer la opción de compensación voluntaria de CO₂ a través de reforestación —proyecto que ya existe en Colombia con organizaciones como la Fundación Natura— integra el corredor en la solución.
5. Certificación sostenible como diferenciador: el sello «World Athletics Standard for a Better World» que tiene el Maratón de Valencia debería ser la aspiración para los maratones colombianos con sello internacional.
La Media Maratón de Bogotá (sello Platinum de World Athletics) ya tiene la infraestructura organizacional para añadir el componente de sostenibilidad certificada.
Conclusión: correr bien empieza antes de cruzar la salida
El running en Colombia es una de las comunidades más vibrantes y de mayor crecimiento del país. Esa misma energía y capacidad de movilización que llena la Ciclovía de Bogotá cada domingo y que pone a 40.000 personas en las calles en julio puede ser el motor de un cambio real en la forma en que el deporte gestiona su impacto ambiental.
La pregunta no es si los maratones colombianos pueden ser más sostenibles: la tecnología, los modelos y los casos de éxito ya existen.
La pregunta es cuándo los organizadores, los patrocinadores y los propios corredores deciden que el running responsable con el entorno no es una opción diferencial sino el estándar.
Mientras llega ese momento, cada decisión individual cuenta: la mochila que sustituye diez vasos, el kit digital que evita una bolsa, la carrera elegida porque el organizador publica sus datos de gestión de residuos. La huella de un corredor no termina cuando cruza la meta.
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